Explore "Los enemigos de la mujer" by Vicente Blasco Ibáñez on Textopian. Read with annotations and highlights.
Spadoni, después de saludar á Novoa en la plaza del Casino, habló de los ensueños que agitaban sus noches y de sus decepciones al despertar.
-- Usted tiene la culpa, profesor. Cuando estábamos juntos en Villa-Sirena, yo escuchaba esas cosas tan interesantes que usted sabe y luego me dormía en paz. Ahora no encuentro allá con quién conversar. El príncipe y Castro se muestran de un humor insufrible; apenas hablan y no se acuerdan de mí. Yo llevo, como usted dice, una «vida interior», siempre á solas con mis pensamientos, y cuando paso allá la noche, duermo mal, sufro de ensueños, muy hermosos al principio, pero luego muy tristes. ¡Ay, qué buenas veladas las nuestras cuando hablábamos de cosas científicas!