Explore "Maximina" by Armando Palacio Valdés on Textopian. Read with annotations and highlights.
POR acuerdo de todos quedó resuelto que la brigadiera y su hija se alejasen de Madrid y fuesen á vivir al Astillero de Santander.
Era el único sitio que, por tener ya casa alquilada, les ofrecía de pronto un retiro secreto para ocultar su vergüenza. Después que las hubo despedido, Miguel quedó algo más tranquilo. No obstante, una profunda tristeza se había apoderado de su corazón. Ni el amor de su esposa ni las gracias infantiles del niño eran bastante á disiparla. Y era que, á más del dolor que le causaba la desgracia de su hermana, vivía atormentado con la idea de su próxima ruina. No se le ocultaba que Eguiburu se apercibía como un tigre para dar el salto y caer sobre él y descuartizarle. Á Mendoza le veía muy de raro en raro. Observó que evitaba su encuentro, y cuando no podía menos, la plática era breve y embarazosa para ambos.