Explore "Maximina" by Armando Palacio Valdés on Textopian. Read with annotations and highlights.
DESPIDIÉRONSE á la puerta del cuarto de Maximina. Esta nunca veía marcharse á su esposo sin tristeza. Aunque se resignaba á la cruel separación, porque el niño solía llorar y á Miguel le dolía la cabeza cuando pasaba mala noche, no era sin hondo y secreto pesar.
Embargado todavía por la emoción, el joven se detuvo un momento con la luz en la mano, y viendo la tristeza que se pintaba en los ojos de su esposa, se le ocurrió de pronto una idea.