Explore "El mendigo" by José Victorino Lastarria on Textopian. Read with annotations and highlights.
El fruto principal de mis tareas en un año, habia sido la amistad que me procuré con el negro Luciano, que era el único esclavo de quien don Gumesindo se confiaba. Principié a agasajarle i a captarme su cariño, pero era tanto el poder que sobre su corazon tenia el amo, que aun se recelaba para responderme a las preguntas mas insignificantes que yo le hacia acerca del réjimen de la familia. Al fin de muchos trabajos, logré de él tener algunas nuevas de Lucía, las que no hicieron mas que avivar mi pasion; pero como yo temia todavía del negro, no me atrevia a tentar su fidelidad. Un dia le encontré en la calle i me dijo que buscaba a un carpintero para que acomodase una gran parte que se habia caido del altar del oratorio de su señor, porque el maestro que trabajaba en su casa estaba aquella vez mui enfermo: aprovechando yo la oportunidad, me le ofrecí, i con pocas instancias logré que me diese aquella ganancia.
En efecto, busqué algunas herramientas, i aunque no entendia el arte, me atreví a improvisarme carpintero, confiado solo en el amor; i una hora despues estaba a la puerta de don Gumesindo a cuya presencia fuí conducido por Luciano.