Explore "La guerra injusta" by Armando Palacio Valdés on Textopian. Read with annotations and highlights.
Ayer pasé el día en Marly y la Malmaison. Es placentero para el cuerpo reposarse del ruido de la metrópoli y gozar unos instantes del sosiego y la frescura de los campos. Lo es más aun para el espíritu huir de la realidad cuando es enfadosa y refugiarse en el pasado. Los dramas más dolorosos, cuando se contemplan de lejos y están ya sepultados en el abismo del tiempo, recrean nuestra alma en vez de atormentarla. No es otro el secreto del Arte. El mundo, como pura representación, nunca hace daño.
En Marly no hay rastro de la Corte fastuosa que lo habitó. Es una plácida aldea donde se oye el mugir de los ganados y los crujidos de la guadaña. Así y todo recorrí sus bosques y praderas con respeto, evocando la figura del Rey Sol, que tanto se placía en aquellos lugares. Su amor excesivo á Marly fué occasión para que uno de sus cortesanos le dijese en un arrebato de adulación que «la lluvia de Marly no mojaba». Luis XIV tenía el esófago ancho, pero no pudo tragar este bocado.