Explore "La araña negra, Tomo 3" by Vicente Blasco Ibáñez on Textopian. Read with annotations and highlights.
En el invierno de 1862, el sol, faltando a su perversa costumbre, se portaba como un completo caballero con los habitantes de la coronada villa.
Los madrileños estaban en pleno mes de enero, y sin embargo, transcurrían semanas enteras sin que el aliento del coloso Guadarrama fuese frío y punzante, y el sol, desde las ocho de la mañana, esparcía en las calles un ambiente tibio que, a despecho de la estación, hacía recordar la primavera.