Explore "La araña negra, Tomo 3" by Vicente Blasco Ibáñez on Textopian. Read with annotations and highlights.
Quien menos supeditada estaba en la casa del conde de Baselga a la voluntad del padre Claudio era María Avellaneda.
No sentía ésta ninguna preocupación directa contra el hermoso jesuíta, pero sus gracias hacían poca mella en su ánimo, y además, recordaba siempre que le veía a su antiguo preceptor el señor García, de triste memoria.