Explore "La herencia de un gran hombre" by Eduardo Zamacois on Textopian. Read with annotations and highlights.
Ella le amaba mucho, locamente, con ese cariño sumiso, idolátrico, que las mujeres sencillas profesan á los hombres de genio.
El matrimonio fué para Luisa una negación de sí misma; Pablo la empequeñecía y eclipsaba como el sol obscurece el brillo de los planetas que de él reciben luz y calor: cuantas personas visitaban su casa preguntaban por él. de ella nadie se acordaba: ella sólo era la mujer del gran hombre, una cifra sin valor, una compañera fiel que, después de introducir á los visitantes en el despacho de su marido, se retiraba discretamente cerrando la puerta. Y, sin embargo, aquella negación, aquel olvido, constituían, sus mayores orgullos, pareciéndola que su infinitesimal pequeñez era lo que mejor acreditaba la pasmosa altitud y endiosamiento del esposo.