Explore "Los contrastes de la vida" by Pío Baroja on Textopian. Read with annotations and highlights.
LLEGAMOS a Tamames; fuimos a casa del alcalde, que era liberal; acostamos a don Juan Martín, le dimos una pinta de vino con azúcar y le abrigamos con tres mantas.
Me quedé yo en el cuarto velándole. Pasé allí unas doce horas. Estaba dormitando en el cuarto cuando el enfermo levantó una de las manos en el aire y comenzó a murmurar.