Explore "Los contrastes de la vida" by Pío Baroja on Textopian. Read with annotations and highlights.
ESTÁBAMOS todos agazapados en el soto esperando el momento en que Juan de Dios y sus vaqueros aparecieran perseguidos por los realistas.
El Oriente iba clareando. El sol, escondido aún, brillaba en algunas nubes altas y rojas. Había este silencio y esta inmovilidad del aire de la hora anterior al alba; pronto los primeros rayos solares comenzaron a iluminar con una luz dorada el vértice de la copa de los árboles; los pájaros cantaron en las matas. El campo tenía la juventud y la frescura de un amanecer claro de primavera. Todo en la Naturaleza parecía sonreír, todo era cándido e idílico. El viento hizo temblar suavemente las ramas de los árboles; los pájaros alborotaron más, el cielo fué poniéndose azul y la luz dorada del sol fué bajando en el follaje hasta iluminar e incendiar los hierbajos y los pedruscos del suelo.