Explore "Los contrastes de la vida" by Pío Baroja on Textopian. Read with annotations and highlights.
LA decisión de Mala Sombra fué durante algunos días el tema de todas las conversaciones de Ciudad Rodrigo. Su decisión romántica hacía mucho efecto. Las mujeres tenían gran curiosidad de conocer al paladín enamorado. Yo sentía curiosidad de ver a la dama de sus pensamientos, y me la mostraron. Era Conchita Aguilafuente una muchacha de unos diez y siete años, morena, pálida, de ojos muy negros y muy grandes. No tenía muy buena fama; se decía de ella que era muy coqueta. Debía ser un temperamento ardiente.
Por lo que me dijeron, era de estas mujeres que tienen días en que se les ve desfallecer, que tan pronto están animadas, con la mirada brillante, como pálidas y ojerosas; mujeres en que el sexo es como una llama abrasadora que les consume. Yo la vi cuando iba a misa con una mantilla negra, que le sentaba maravillosamente; al pasar cerca de ella el Chiquet y yo le dirigimos unos piropos, y ella nos miró con una mirada relampagueante.