Read "Noli me tangere" by José Rizal online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Mientras capitán Tiago jugaba su lásak, doña Victorina daba un paseo por el pueblo, con la intención de ver cómo tenían los indolentes indios sus casas y sementeras. Se había vestido lo más elegantemente que podía, poniéndose sobre la bata de seda todas sus cintas y flores, para imponer á los provincianos y hacerles ver cuánta distancia mediaba entre ellos y su sagrada persona, y dando el brazo á su marido cojo, se pavoneó por las calles del pueblo, en medio de la estupefacción y de la extrañeza de los habitantes. El primo Linares se había quedado en casa.
-- ¡Qué feas casas tienen esos indios! -- empezó doña Victorina haciendo una mueca; -- yo no sé cómo pueden vivir allí: se necesita ser indio. Y ¡qué mal educados son y qué orgullosos! ¡Se encuentran con nosotros y no se descubren! Pégales en el sombrero como hacen los curas y los tenientes de la guardia civil, enséñales urbanidad.