Explore "Las furias" by Pío Baroja on Textopian. Read with annotations and highlights.
ALGUNAS veces iba a visitar al capitán Arnau, a quien me había recomendado Barrenechea, el de la "Bella Amalia". Don Ramón Arnau, hombre de unos cuarenta a cincuenta años, fuerte, enjuto, bien hecho, con la cara curtida por el sol y el aire del mar, era de estos tipos secos, avellanados, que produce la vida de a bordo.
Arnau iba siempre cuidadosamente afeitado y muy limpio; era hombre serio, de movimientos rudos, y hablaba de una manera casi siempre áspera y malhumorada. A mí no me manifestaba la menor simpatía; me consideraba, sin duda, como un señorito mimado, incapaz de un arranque de entereza.