Explore "Las furias" by Pío Baroja on Textopian. Read with annotations and highlights.
BARCELONA, entonces, no se parecía a la ciudad actual; era una ciudad grave, seria, de calles estrechas, donde apenas entraba el sol, de casas muy altas y muy viejas, con un pavimento descuidado. Fuera de la Rambla, siempre llena de animación, lo demás era poco alegre.
De noche, las calles se hallaban mal iluminadas por faroles de aceite y por lámparas que ardían delante de las hornacinas con la imagen de algún santo.