Explore "Las furias" by Pío Baroja on Textopian. Read with annotations and highlights.
HABÍA un constante entrar y salir de gente misteriosa, hombres embozados en capas y en mantas, en nuestra casa de la calle de la Puerta Ferrisa. Pregunté a don Ramón Arnau qué pasaba allí, y me dijo que un conspirador venido de la corte, Aviraneta, había llegado con el objeto de dirigir las huestes revolucionarias de Barcelona.
Unos días después, Arnau me contó que había acudido algunas noches a las tertulias que se celebraban en el piso principal de nuestra casa, y se manifestó muy partidario de las ideas y de los planes del conspirador madrileño.