Explore "De sobremesa; crónicas 3" by Jacinto Benavente on Textopian. Read with annotations and highlights.
Quede á salvo la buena intención del Congreso contra la trata de blancas. Pero ¿qué podrá una sola institución social para reprimir lo que tantas otras instituciones sociales son á fomentar? Medicinaremos lo sintomático y la enfermedad esencial continuará consumiendo el organismo.
Para combatir la llamada trata de blancas hay que afrontar cara á cara la trata de negras, que es la trata de la mujer en general, por todas las leyes, instituciones y costumbres sociales. Quizás la trata de blancas sea la más dulce y favorable de todas ellas. ¿Qué ofrecemos á la mujer que mejor sea? ¿Trabajo? Que emancipe á la mujer de toda esclavitud económica, único medio de lograr su emancipación moral, sólo hay uno: el trabajo artístico, y para esto es preciso ¡ahí es nada! un gran talento y una gran voluntad. Aun así, ¿estamos seguros de que nuestro respeto y nuestra admiración acompañen siempre al triunfo del talento femenino? Sólo las grandes artistas del teatro consiguen ser admiradas por completo; y ¡cuántas veces la admiración á la belleza nos hace ser injustos con el talento! ¿No suelen estar mejor pagadas una cara bonita y unas lindas piernas que una clara inteligencia y un gran corazón?