Explore "De sobremesa; crónicas 3" by Jacinto Benavente on Textopian. Read with annotations and highlights.
Salvo el género de tropelías, mudanza que los siglos van trayendo, pudo compararse al difunto rey Eduardo VII con aquel otro rey de Inglaterra, Enrique V, héroe de la batalla de Argincourt, protagonista en varios dramas historiales de Shakespeare. Como el alegre y despreocupado amigo de Falstaf y Pistol, supo ser, como rey en su día, muy otro que como príncipe de Gales.
No podría decirse de él que fué el príncipe que todo lo aprendió en los libros. Mucho aprendió en la vida, y no fué desaprovechada la enseñanza. Una buena Prensa le prodiga elogios, que no le regateará la Historia. Estímanse las virtudes de los grandes, y es justo que así sea, por comparación con sus iguales; así no es de extrañar que, con las cualidades que apenas librarían á un señor particular, en la hora de su muerte, del piadoso comentario de alguna buena amiga: ¡Qué descansada se habrá quedado la familia!, la Historia se dé por contenta para proclamar: ¡Era un gran rey!