Explore "De sobremesa; crónicas 3" by Jacinto Benavente on Textopian. Read with annotations and highlights.
De plañideras y de Casandras de pan llevar han motejado conspicuos conservadores á los espíritus compasivos que se permitieron llorar por los muertos de la última campaña. Y no habían terminado de fulminar su indignación contra los compasivos, cuando, á propósito del atentado de que ha sido víctima su ilustre jefe, ¡ríanse ustedes de Casandra, de Jeremías y de cuantos lloraron calamidades y profetizaron desdichas! Esto demuestra que todos somos plañideros á nuestra hora y cuando nos duele, y nada más fácil que hacer de héroe impasible cuando los almendrazos no son en nuestro barrio.
El Estado sólo tiene un nombre terrible y amenazador para estos pueblos: el Fisco. Faltan carreteras y caminos vecinales, faltan escuelas, falta higiene, falta policía; pero el Estado exige siempre: es la quinta, es la contribución con sus apremios y sus embargos y la miseria y la ruina.