Read "La Ilíada" by Homer online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
1 Cuando los teucros hubieron atravesado en su huída el foso y la estacada, muriendo muchos á manos de los dánaos, llegaron al sitio donde tenían los corceles é hicieron alto, amedrentados y pálidos de miedo. En aquel instante despertó Jove en la cumbre del Ida, al lado de Juno, la de áureo trono. Levantóse y vió á los teucros perseguidos por los aqueos, que los ponían en desorden; y entre éstos, al soberano Neptuno. Vió también á Héctor tendido en la llanura y rodeado de amigos, jadeante, privado de conocimiento, vomitando sangre; que no fué el más débil de los aqueos quien le causó la herida. El padre de los hombres y de los dioses, compadeciéndose de él, miró con torva y terrible faz á Juno, y así le dijo:
14 «Tu engaño, Juno maléfica é incorregible, ha hecho que Héctor dejara de combatir y que sus tropas se dieran á la fuga. No sé si castigarte con azotes, para que seas la primera en gozar de tu funesta astucia. ¿Por ventura no te acuerdas de cuando estuviste colgada en lo alto y puse en tus pies sendos yunques, y en tus manos áureas é irrompibles esposas? Te hallabas suspendida en medio del éter y de las nubes, los dioses del vasto Olimpo te rodeaban indignados, pero no podían desatarte -- si entonces llego á coger á alguno, le arrojo de estos umbrales y llega á la tierra casi sin vida -- y yo no lograba echar del corazón el continuo pesar que sentía por el divino Hércules, á quien tú, produciendo una tempestad con el auxilio del Bóreas, arrojaste con perversa intención al mar estéril y llevaste luego á la populosa Cos; allí le libré de los peligros y le conduje nuevamente á la Argólide, criadora de caballos, después que hubo padecido muchas fatigas. Te lo recuerdo para que pongas fin á tus engaños y sepas si te será provechoso haber venido de la mansión de los dioses á burlarme con los goces del amor.»