Explore "La dama errante" by Pío Baroja on Textopian. Read with annotations and highlights.
Hacía una magnífica noche; el cielo, estrellado, resplandecía entre el follaje. Avanzaron los dos fugitivos a prisa, recatadamente; cruzaron un camino hondo y llegaron a la valla que limitaba la vía del tren.
-- Por aquí debe haber un paso -- dijo Aracil.