Explore "La dama errante" by Pío Baroja on Textopian. Read with annotations and highlights.
A la mañana siguiente, cuando salieron del ventorro de Los dos Caminos, amanecía. El cielo, bajo y gris, se disolvía en una lluvia fina y tenue. A la hora de salir de la venta, la llovizna se convirtió en chaparrón, y Aracil y María se guarecieron debajo de un puente echado sobre un arroyo.
Al acercarse a la orilla a cobijarse bajo el puente se encontraron con dos hombres de aspecto vagabundo, que descansaban sentados en la arena.