Explore "La dama errante" by Pío Baroja on Textopian. Read with annotations and highlights.
Iban marchando por delante de una aldea, llamada Mijares, cuando se unió a ellos una pareja de la Guardia civil. Temblaron al principio el doctor y su hija, pero se tranquilizaron pronto, porque los guardias civiles no les preguntaron nada.
Cruzaron a la vista de dos pueblos: Gavilanes y Pedro Bernardo; en este último quedaron los guardias civiles, y Aracil y María tomaron por una carretera recién construída y desierta. Preguntaron a un peón caminero cómo se hallaba aquel camino tan poco frecuentado, y el hombre, sonriendo con cierta socarronería, dijo que habían tirado aquel cordel para favorecer la finca de una rica propietaria, y que por allí no se levantaba ningún poblado que pudiera aprovechar la carretera.