Explore "De sobremesa; crónicas 4" by Jacinto Benavente on Textopian. Read with annotations and highlights.
Los que quieran oir, que oigan; los que quieran entender, que entiendan. En algo habíamos de ser precursores. Nuestro género chico, que no tuvo nunca mayor enemigo que sus propios cultivadores, va siendo ya imitado en todas partes. En París son ya muchos los teatros mejor defendidos con variedad de piezas en un acto, que con la obra grande, de tres ó más actos; obra que no suele tener de grande más que las dimensiones, y en donde, por dos ó tres escenas, que vienen á ser en resumidas cuentas toda la substancia de la obra, hay que soportar todo el ripio y cascote, que no es patrimonio exclusivo de las obras en verso. En Londres, autores y actores famosos pasan sin desdorarse del teatro al "music-hall", y en bocetos dramáticos ó cómicos, "sketches", ofrecen, ganando en intensidad lo que pierden en extensión, brillante muestra de su talento. Graves autores y críticos protestan contra la innovación, que ellos estiman contra el Arte; pero el público la halla muy de su gusto.
Y hay que abrir los ojos á la evidencia: La obra "grande", en tres ó más actos, es contemporánea de aquellas novelas en cuatro ó cinco tomos, lectura reposada para todas las largas noches de un largo invierno. Hoy nadie las escribiría, porque nadie había de leerlas.