Explore "De sobremesa; crónicas 5" by Jacinto Benavente on Textopian. Read with annotations and highlights.
A los que se inquietan por mis obras futuras, á los que suponen mi entrada en la Academia como una abdicación de mi independencia, puedo asegurarles que no reniego de una sola de mis obras ni renegaré nunca; ellas son toda mi vida, y unas mejores, otras peores, todas responden á un estado espiritual. Ni de las culpas ni de los errores debe renegarse cuando no se ha perdido en ellos nuestra conciencia, antes nos han servido de provechosa enseñanza.
Nuestra vida no se gobierna por ideas, sino por sentimientos. Nadie se asimila las ideas que no apetece, como nadie se alimenta de lo que no le gusta, salvo en caso de necesidad extrema. Por fortuna, yo no me he visto precisado á comer de ideas que me repugnaran. Es aventurado jurar sobre nuestro estómago mucho más que jurar sobre nuestra conciencia; pero me creo capaz de haberme dejado morir de hambre. Mas, si alguna vez me hubiera visto en esa extremidad, como el miserable boticario de "Romeo y Julieta", hubiera dicho: «Mi necesidad es la que delinque; no mi conciencia.»