Explore "El niño de la bola" by Pedro Antonio de Alarcón on Textopian. Read with annotations and highlights.
Poquísimas personas encontraron en las calles D. Trinidad y Manuel al trasladarse de una casa á otra, y todas ellas se arrimaron á las paredes, con no ménos susto que respeto, para dejar pasar á aquellos dos maravillosos personajes de que tanto se estaba hablando en toda la Ciudad.
No sucedió, empero, lo mismo cuando, llegados á la Plaza Mayor, tuvieron que cruzar por delante de la célebre botica.