Explore "El niño de la bola" by Pedro Antonio de Alarcón on Textopian. Read with annotations and highlights.
Entre la vetusta Ciudad, cabeza de Obispado, en que ocurrieron los famosos lances de «"El Sombrero de tres picos",» y la insigne Capital de aquella estacionaria Provincia, donde hay todavía muchos moros vestidos de cristianos, álzase, como muralla divisoria de sus respectivos horizontes, un formidable contrafuerte de la Sierra más erguida y elegante de toda España.
Cerca de diez leguas de espesor (las mismas que la Capital y la Ciudad distan entre sí) tiene por la base aquel enorme estribo de la gran cordillera, miéntras que su altura, graduada por término medio, será de seis ó siete mil piés sobre el nivel del mar. -- Subir á tal elevacion por retorcidas cuestas, y descender de allí luégo por otras cuestas no ménos retorcidas, es la tarea comun de cuantos van ó vienen de una á otra comarca; cosa que sólo podia hacerse, á la fecha en que principia nuestra relacion, por un mal camino de herradura, convertido poco despues en un mucho peor camino carretero.