Explore "Clemencia" by Fernan Caballero on Textopian. Read with annotations and highlights.
Como hemos dicho ya que los apuros en la Marquesa, eran como las Dignidades eclesiásticas en las procesiones, esto es, que las menores pasaban ántes que las mayores, habia esta señora omitido en la enumeracion de apuros que confió á su amigo D. Silvestre, el mayor de ellos, del cual es preciso poner al corriente al lector, para la claridad de este relato.
Su hermana, que era madrina de Constancia, le habia escrito acerca de un asunto que traia entre manos. Era este el casamiento de su sobrina y ahijada, que habia contratado con el hijo de un Grande de España, íntimo amigo suyo, asegurándole su herencia entera en los contratos. Este enlace le habia seducido tanto mas, cuanto que el novio, que llevaba el título de Marques de Valdemar, era un jóven de mucho mérito, de muy buena presencia, y de unos modales tanto mas finos y simpáticos, cuanto que distando igualmente de la arrogancia pretenciosa que del tono desdeñoso (es decir, no teniendo el afan de copiar á los franceses ni á los ingleses), eran españoles netos. Este bello tipo, lo decimos con dolor, se va haciendo raro, pues los mas frecuentes, y sobre todo los que mas se ponen en evidencia, son los que afectan un estranjerismo chocante, ó un españolismo grotesco y chocarrero.