Explore "Clemencia" by Fernan Caballero on Textopian. Read with annotations and highlights.
Constancia no tenia mas que una amiga y una confidenta, y esta era Andrea, que habia sido su ama.
-- ¡Válgame Dios, hija! -- le decia esta una mañana en que solas se hallaban en el cuarto de Constancia: -- ¿es posible que des esta pesadumbre á tu madre; que desperdicies tan buena suerte como se te brinda, todo por haberte encariñado á tontas y á locas? ¿Como que te parecia todo el monte orégano!. Bien te lo avisé; pero los consejos son como los muertos: no se conoce lo que valen hasta que pasa su tiempo. Recuerda cuántas veces te dije: Ese muchacho, muy bueno será, no digo que no; pero con él no puedes pensar en casarte.