Explore "Clemencia" by Fernan Caballero on Textopian. Read with annotations and highlights.
No conocia D. Martin el cambio que por grados se habia efectuado en Pablo, ni era capaz de comprender el punto de cultura á que le habian ascendido la enseñanza de los libros, la direccion de su tio y la influencia del amor hácia una mujer como Clemencia. Los primeros habian enriquecido su entendimiento; la segunda formado su juicio y su gusto, y el tercero ennoblecido y afinado sus sentimientos, dotes que unidos forman la cultura de alta esfera de que muchos presumen y á que pocos alcanzan. Así era que seguia ejercitando en él su facundia, benévolamente denigrativa; era este un desahogo natural en D. Martin, de que todos eran víctimas, ménos su mujer, su hermano y su Malva-rosa.
Pero con quienes esto subia á su apogeo, era con las viejas pordioseras, las que tenian á D. Martin constantemente sitiado. Habíalas entre estas sumamente insolentes, y los coloquios entre ellas y D. Martin eran seguramente dignos de haber sido recogidos por un taquígrafo.