Explore "Los caudillos de 1830" by Pío Baroja on Textopian. Read with annotations and highlights.
CORRÍAN malos vientos, al decir de los inteligentes, por los alrededores de Ustariz. La veleta de Gastizar parecía alarmada, y andaba nerviosa de la derecha a la izquierda con marcada intranquilidad.
En Gastizar se sentía cierta desazón. Había tenido la familia varios disgustos, y todos, excepto Miguel que conservaba su calma, estaban alarmados. El primer acontecimiento desagradable de la serie había sido la noticia de quiénes eran las dos damas del Chalet de las Hiedras.