Explore "El misterio de un hombre pequeñito" by Eduardo Zamacois on Textopian. Read with annotations and highlights.
Inmediatamente Martínez dirigióse al fondo de la clínica, empujó una puertecilla y salió á un patio rectangular, bastante grande, con solado de hormigón y dos testeros enverdecidos por la frondosidad invasora de una hiedra. Los otros lados, adonde abocaban las habitaciones del piso principal, estaban coronados por balcones muy saledizos, verdaderas galerías encristaladas apoyadas sobre pilares de ladrillo. Allí encontró á Fabiana, su mujer, y á su hija, ocupadas en sacudir las paredes y traer los sillones donde los concurrentes al baile de aquella noche habían de reposarse. Don Ignacio llegóse á ellas y las oprimió contra su pecho, besando á la niña y pellizcando sabrosamente á la madre en las posaderas. Después, informado de que las criadas habían sabido comprar todo lo necesario para la cena, añadió:
-- ¿Cuántos invitados tenemos?