Explore "El misterio de un hombre pequeñito" by Eduardo Zamacois on Textopian. Read with annotations and highlights.
Rato hacía que Frasquito Miguel, recobrado de su desmayo, pugnaba por levantarse. Su conciencia había encendido todas las luces y sostenía un pavoroso monólogo. Recordaba los incidentes que concitaron contra él los desatados furores de sus familiares, la homicida vehemencia de Toribio al apuñearle y patearle, y la terrible hipocresía de su hermana.
Aquellas frases, cariñosas, aquellas exclamaciones de misericordia y emoción gritadas por la mujerona para que los vecinos que hubiesen oído los lamentos del supliciado los atribuyesen, no á un castigo, sino á una cura dolorosa, empavorecían al señor Frasquito. Acababa de comprender á los Paredes capaces de todo, hasta del crimen, y así, no obstante la coyuntura de postración y flaqueza en que le habían dejado, á todo trance quería huir. Sentíase inerme, débil como un niño, y á merced de dos fieras.