Explore "La Isabelina" by Pío Baroja on Textopian. Read with annotations and highlights.
UNA semana después de ser prendido, Aviraneta se paseaba en su cuarto de la Cárcel de Corte, de un lado a otro, como un lobo enjaulado. No tenía noticias de Tilly, no sabía lo que había hecho éste con sus papeles. A veces temía que su amigo le hubiera hecho traición; pero luego pensaba: ¿para qué? ¿Con qué objeto? Aviraneta no quería llamar a nadie, ni comprometer a nadie. Se consideraba bastante fuerte para ir remediando su desgracia en la soledad basta digerirla.
Aviraneta era un preso obediente, disciplinado.