Explore "De sobremesa; crónicas 2" by Jacinto Benavente on Textopian. Read with annotations and highlights.
Poco sabrá de la vida quien no haya vivido por edades, las edades todas de la humanidad. Es el hombre en sus primeros años un pequeño salvaje, más parecido por sus instintos al hombre primitivo que al ciudadano civilizado de cualquier gran nación moderna. Si la educación no acudiera al reparo -- y no en todas partes acude, -- tendríamos perfectos ejemplares de trogloditas, contemporáneos nuestros. No es preciso salir de España para encontrar pueblos enteros de ellos. La vida es el mejor libro de historia, abierto á todas horas, y ella nos ofrece continuamente vivientes ejemplares de todos los hombres, desde el primitivo de las cavernas, al anticipo del superhombre futuro. Con salvar espacios podemos retroceder en el tiempo. Hay hombres y pueblos enteros medioevales, los hay del siglo XVI y del XVII. Existen en medio de las metrópolis mas civilizadas, verdaderos salvajes. Ya dijo Zola, que nada puede darnos tan cabal idea de las homéricas luchas de la Iliada como las peleas entre jayanes de dos aldeas rivales. No en documentos empolvados, en textos vivientes ha de hallar el verdadero historiador artista, los más fieles datos para reconstruir la vida de los tiempos pasados.
Debemos ser tolerantes con las fiestas de Carnaval, que á tantos espíritus superiores disgustan y escandalizan, como con una niñería de la humanidad, por la que han de pasar sucesivamente todos los que nacen. Sería muy triste que todos naciéramos sabiendo que hemos de aburrirnos en un baile de máscaras. Es, además, acaso por primitiva, esta fiesta de los disfraces, la única fiesta de la verdad. Nunca sigue tanto el hombre sus naturales inclinaciones como al intentar travestirse en estos días. Vemos con faldas y moños femeninos á los que debieran llevarlos todo el año; con caretas de animales á muchos, que ese día sólo no engañan á nadie; de bebés á otros que, solo con vestirse de ese modo, muestran que están en lo cierto. Y de las mujeres, ¿qué diremos? La que sin careta tardaría dos ó tres días en darse á conocer, ya está conocida apenas aparece en el baile. Dinero podrá no ahorrarse con una belleza encubierta, ¡pero, tiempo!.