Explore "De sobremesa; crónicas 2" by Jacinto Benavente on Textopian. Read with annotations and highlights.
Me preguntan, unos de buena fe, otros, acaso con la misma intención con que el cura del cuento preguntaba al muchacho si, puesto que Dios estaba en todas partes, estaría también en el corral de su casa; para poder decir: ¡Cogíte!, si en el futuro teatro de los niños tomarán parte principal actores infantiles. No, señores, no; no hay cogíte, que en casa no hay corral. Y si el teatro de los niños á divertirlos ha de estar dedicado, mal cumpliría, si para divertir á unos había de mortificar á otros. Cuando alguna obra exija algún personaje infantil, niña ó niño, no faltarán zangolotinos de ambos sexos que sepan dar al público la ilusión de la infancia.
Garridos muchachotes fueron Ofelia y Julieta, en tiempos de Shakespeare -- sin que el autor de "Un drama nuevo" se hubiera enterado. -- Y después de todo, de la juventud á la niñez no es tanta la distancia como de la juventud á la madurez bien madura, y todos los días vemos en esos teatros galanes y damas polleando -- sobre todo, damas, que ya eran gallos, con sus patas de lo mismo y todo, cuando uno estaba en plena edad del pavo. Como que al verlos suspirando amores, más ó menos contrariados le dan á uno ganas de vestirse de marinero y rodar una naranjita, si no fuera el temor, que ellos no tienen, á la voz implacable que oyó en semejante caso, el famoso Sr. Patiño.