Explore "De sobremesa; crónicas 2" by Jacinto Benavente on Textopian. Read with annotations and highlights.
Impacientes por recibir una ovación, los autores de la obra representada, con mejor éxito para la interpretación que para la obra, han querido aprovechar un aplauso arrancado por los intérpretes, para dar la obra por terminada; cuando en realidad, sólo estábamos en un final de acto. Ya nos disponíamos todos á regocijarnos con el fin de fiesta, cuando por orden superior ha vuelto á levantarse el telón con gran descontento de algunos impacientes. Todo por no haber rehusado modestamente los autores, aplausos prematuros, como es uso y costumbre, con la consabida fórmula: Los autores suplican al público reserve su juicio hasta la terminación de la obra. ¡Poco seguros deben de estar de su éxito personal, cuando tales impaciencias revelan! Gracias á que el público es bonachón de suyo y está ya resignado á todo, pero no es bueno jugar con él á este tira y afloja, porque cuando menos se espere, pudiera tirar las butacas al escenario.
Todos confiamos en que el éxito será brillante, aunque la obra no dé grandes rendimientos. Pero aquí se trabaja por el arte. Cuando todo esté apaciguado, nosotros sostendremos un ejército de ocupación, los ingleses y los franceses explotarán las minas, y los alemanes explotarán á todos, vendiéndoles sus géneros. Nuestros capitalistas continuarán prestando al Estado y á los particulares en buenas condiciones, los trabajadores continuarán emigrando y no hacia el Rif, precisamente, porque serán tan torpes que no se habrán dado cuenta todavía de que nuestro porvenir está en África, como dijo la buena reina Isabel la Católica, que no sabemos por qué empeñaría sus joyas para descubrir América.