Explore "Los últimos filibusteros" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
El entusiasmo de los filibusteros por haber logrado tan grande e inesperado triunfo, no había durado mucho, pues si habían logrado apoderarse de las trincheras y forzar el paso del valle, no podían decir que se habían abierto camino. Las cartas encontradas sobre el viejo oficial valón, que afirmaban que dentro de Nueva Segovia se hallaban seis mil habitantes al mando del marqués de Montelimar, había enfriado mucho los ánimos. Una nueva batalla hubiera podido terminar en un terrible desastre, pues eran seres humanos no diversos de los españoles y ningún talismán les protegía contra las balas.
Raveneau de Lussan y Botafuego, que se habían alejado hasta las últimas trincheras, se habían dado cuenta muy pronto de la gravedad de la situación. La ciudad estaba ante ellos y a pocas millas de distancia, encajada en una especie de concha que cerraba todos los pasajes. Además, en los flancos de las montañas, los españoles habían erigido fuertes trincheras armadas con cañones, prontas a aplastar al enemigo si descendía al valle.