Explore "El maestro raimundico" by Juan Valera on Textopian. Read with annotations and highlights.
El maestro Raimundico había leído no pocos periódicos y algunos libros, / iniciándose en varias ciencias morales y políticas, y sobre todo en una / novísima, que las comprende casi todas, y que se llama Sociología. Mas / no por eso presumía de orador, de sabio o de hombre de consejos. Su / orgullo se cifraba en ser hombre de acción y completamente práctico. No / aseguraré yo que él hubiese leído los _Ensayos_ de Lord Macaulay, aunque / me parece que hay de ellos versión castellana; pero, si no los había / leído, su mérito era mayor, pues coincidía con el positivista noble Lord / en uno de sus más singulares pensamientos. Séneca había compuesto un / elocuentísimo discurso contra la ira, lo cual de nada sirvió, ya que no / se sabe de sujeto alguno que haya dejado de ponerse iracundo y de hacer / mil barbaridades, convencido y corregido por los razonamientos de / Séneca. Y como no se sabe que nadie haya ido con zapatos sin que los / haya hecho algún zapatero, así el Lord como el maestro Raimundico / inferían, con juiciosa dialéctica, que es más útil que Séneca, en toda / sociedad humana, el más humilde de los zapateros. El maestro Raimundico, / por consiguiente, como era o había sido zapatero y como nunca había sido / humilde, se estimaba en mucho más que Séneca, sobre todo en lo tocante a / utilidad y arte de la vida.
Despreciaba o aparentaba despreciar la oratoria; pero, sin darse cuenta / de ello, y dejándose arrebatar de sus convicciones, echaba amenudo / discursos, si bien, más que floridos, enérgicos y breves.