Explore "El Intruso" by Vicente Blasco Ibáñez on Textopian. Read with annotations and highlights.
El grande hombre estaba enfermo. Había transcurrido cerca de un mes sin que Aresti fuese á verle, pues no quería despertar con su presencia los recuerdos del millonario.
De vez en cuando, llegaban á él vagas noticias del estado de Sánchez Morueta por los contratistas de las minas. Don José no iba al escritorio; don José estaba enfermo en su palacio de Las Arenas. No era caso de gravedad: inapetencia, cansancio. Quería abarcar demasiado y los negocios minaban su salud.