Explore "La esfinge maragata" by Concha Espina on Textopian. Read with annotations and highlights.
Bien acogida Mariflor por las viajeras, tuvo asiento propicio en las anchas jamugas de la novia, mientras la madre de ésta asilaba a los pichones en su mulo, prometiendo venderlos ella misma, más artera en estos negocios que la niña ciudadana.
-Tú, en cambio-le dijo-, acompañas a Ascensión, faceis compras y visitas, que ya la boda está adiada y no hay que descuidarse con los encargos y los aconvidos.