Explore "La esfinge maragata" by Concha Espina on Textopian. Read with annotations and highlights.
Corría noviembre. Ya en los robles puntisecos y en las oscuras urces palidecían las hojas para morir enfermas de la fiebre otoñal; el sol se insinuaba amarillo y remoto, dorando apenas el matiz austero del paisaje, y en la hidalga llanura de León caían las horas con infinita pesadumbre.
Una tarde, muy triste, Mariflor Salvadores tuvo que ir al molino, distante dos kilómetros del pueblo.