Explore "El Hombre Mediocre" by José Ingenieros on Textopian. Read with annotations and highlights.
La mediocridad moral es impotencia para la virtud y cobardía para el vicio. Si hay mentes que parecen maniquíes articulados con rutinas, abundan corazones semejantes á mongolfieras infladas de prejuicios. La honestidad del hombre mediocre equidista del bien y del mal; niega al segundo sin afirmar al primero. Puede aborrecer el crimen sin admirar la santidad: incapaz de iniciativa para entrambos. La garra del pasado ásele del corazón, estrujándole en germen todo gesto libertario. Sus prejuicios son los documentos arqueológicos de la psicología social: residuos de virtudes crepusculares, supervivencias de morales extinguidas.
Las mediocracias de todos los tiempos son enemigas de la santidad y de la virtud: prefieren al hombre honesto. Error ó mentira, conviene disiparlo. Honestidad no es virtud, aunque tampoco sea vicio. Se puede ser honesto sin sentir un afán de perfección: sobra para ello con no ostentar el mal. Para ser virtuoso no basta lo segundo, es indispensable lo primero. Entre el vicio, que es una lacra, y la virtud, que es una excelencia, fluctúa la honestidad: patrimonio común de los mediocres morales.