Explore "La gloria y el ensueño que forjó una patria, Tomo 1" by Paco Ignacio Taibo II on Textopian. Read with annotations and highlights.
Lo llamaban Quince Uñas porque, habiendo perdido una pierna en combate, sólo le quedaba eso para robar. Había sido conservador, muy conservador, bastante autoritario, algo liberal, federalista, profundamente centralista. Su incultura política lo volvía apto para cualquier combinación. Mariano Riva Palacio cuenta que Santa Anna, al referirse a la república, "no sabía más que de lo que ella le hablaba un licenciado que residía en Jalapa". El poder le interesaba sobremanera, pero después de un tiempo las obligaciones del cargo lo aburrían y se iba a su hacienda en Manga de Clavo a jugar a los gallos. Lo cual no quita que lo que aquí hemos de narrar sea su decimoprimera presidencia (contando interinatos), porque le gustaba proclamarse "salvador de la patria", aunque casi todas las veces en que había intervenido para salvarla el resultado había sido un desastre.
En octubre de 1852 una representación de los tres poderes fácticos de la nación, el alto clero, el gran dinero y los mandos militares, firman en Guadalajara un plan que propone el regreso de Santa Anna de su exilio. El ideólogo de la operación es Lucas Alamán, la cabeza rectora del conservadurismo, que le propone al general de todas las derrotas (no hay que olvidar la responsabilidad de Santa Anna en la pérdida de Texas y la derrota ante la invasión norteamericana del 46-47) la disolución del Congreso.