Explore "El millonario instantáneo" by Mark Fisher on Textopian. Read with annotations and highlights.
Una hora más tarde, el mayordomo fue a buscar al joven, que no se había dado cuenta del paso del tiempo, de tan enfrascado como estaba con el ejercicio que el excéntrico millonario le había propuesto.
El mayordomo le explicó que el señor le esperaba en el jardín, y le acompañó hasta allí, sin decir nada más. Su anfitrión estaba sentado en el mismo banco donde le había encontrado el primer día, contemplando una rosa recién cortada. Alzó la cabeza cuando le oyó venir. Parecía en éxtasis; una gentil sonrisa iluminaba su rostro.