Explore "Hacia una economía moral" by Andrés Manuel López Obrador on Textopian. Read with annotations and highlights.
Estamos poniendo en práctica el mandato constitucional, según el cual, el Estado tiene la responsabilidad de promover y encauzar el desarrollo económico nacional. Es obvio que no puede distribuirse una riqueza inexistente y no puede repartirse lo que no se tiene. Pero tampoco debe sostenerse, en serio y con honestidad, que, si se acumula capital en unas cuantas manos, va a beneficiar a todos por contagio o por arte de magia. Es falaz la afirmación de que el Estado no debe promover el desarrollo, que debe abstenerse de procurar la distribución del ingreso y que ha de dedicarse en exclusiva a crear las condiciones que permitan a los inversionistas hacer negocios, pensando que los beneficios se derramarán automáticamente al resto de la sociedad.
Este criterio se aplicó en el Porñriato y condujo a la Revolución. En ese tiempo, se pensaba que el Estado solo debía garantizar el orden y no intervenir en el manejo de la economía para procurar el bienestar y la felicidad de los mexicanos porque, en otras palabras, era más eficiente la iniciativa privada para alcanzar el progreso y bastaba con entregar concesiones, contratos y subvenciones; dar confianza y asegurar buenos dividendos a banqueros e inversionistas nacionales y, sobre todo, extranjeros. Quizá la mayor enseñanza del modelo económico porñrista sea que la apuesta por el progreso material sin justicia es una opción política inviable y condenada al fracaso. Su falla de origen consiste en pasar por alto que la simple acumulación de riqueza, sin procurar su equitativa distribución, produce desigualdad y graves conflictos sociales.