Explore "Las piedras y los pájaros" by Pablo Neruda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Aves del Sur del Mar, descansad, es la hora de la gran soledad, la hora de piedra.
Conocí cada nido, la habitación huraña del errante, amé su vuelo antártico, la rectitud sombría de las remotas aves.
Ahora, descansad en el anfiteatro de las islas: no más, no puedo conversar con vosotras, no hay cartas, no hay telégrafo entre poeta y pájaro: hay música secreta, sólo secretas alas, plumaje y poderío.
Cuánta distancia y ávidos los ojos de oro cruel acechando la plata fugitiva!
Con las alas cerradas desciende un meteoro, salta en su luz la espuma, y el vuelo otra vez sube, sube a la altura con un pez sangriento.
Desde los archipiélagos de Chile, allí donde la lluvia estableció su patria, vienen cortando el cielo las grandes alas negras, y dominando territorio y distancias del invierno, aquí en el continente de piedra solitaria, amor, estiércol, vida, habéis dejado, aves aventureras de piedra y mar y de imposible cielo.