Explore "El rey de la montaña" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cualquier otro mortal, cayendo desde aquella muralla se habría partido el cráneo o por lo menos se habría roto las piernas. Pero no es lo mismo para un ágil montañés, acostumbrado desde niño a estos saltos peligrosos. Enderezándose rápidamente, se puso a contemplar con viva curiosidad y una cierta ansiedad el lugar donde se hallaba.
Se trataba de un jardín grandioso y soberbio, rodeado de murallones sólidos y altísimos. Gigantescos plátanos de denso follaje, hayas bellísimas, granados, membrillos, cerezos y nísperos, muy bien alineados, proyectaban una sombra fresca sobre los pasillos lisos y limpios, mientras que las flores blancas, rojas, azuladas y amarillas perfumaban delicadamente el ambiente.