Explore "Oros son triunfos" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Muy pocas semanas después de estos sucesos, salía de aquel puerto una fragata con rumbo á la Isla de Cuba. Entre los pasajeros de popa iba César que, con los ojos empañados por las lágrimas, miraba al pueblo que abandonaba, tal vez para siempre. En aquel pueblo quedaba todo cuanto le había hecho hasta entonces risueña la vida: Enriqueta y su tío.
Toda la vigilancia de doña Sabina no había podido impedir que el enamorado mancebo hallase un instante oportuno para decir algunas palabras de despedida á su prima.