Explore "Juvenilia" by Miguel Cané on Textopian. Read with annotations and highlights.
¡Ah! he aquí el cuarto de Eyzaguirre, aquel informe "maremagnum" del que éramos pilotos expertos.
En esa ventana asamos una noche memorable las aves robadas en el corral de la despensa, aves sagradas para nosotros y que jamás figuraron en la mesa del refectorio; allí el salón de los exámenes escritos, donde algunos jóvenes valerosos entraban llevando el enorme Ganot distribuído por capítulos en todo el cuerpo y conociendo la topografía del terreno como César los campos de Munda; la fuente me saluda, la fuente de pico recto, la fuente que era necesario conquistar a puñetazos, porque el compañero que esperaba, interrumpía a menudo la absorción haciéndola intermitente, por medio de la broma llamada del "ternero mamón"; aquí un condiscípulo querido de todos nosotros, que temíamos no pasara en el examen escrito, nos dió una minuciosa explicación de cómo había repartido sus fuerzas para el combate; en la nuca, entre camisa y camiseta, los capítulos de "La Inteligencia", salvo "La Razón", que, muy bien doblada, se ocultaba bajo el cuello, unida a la corbata por un alfiler; entre el elástico del botín derecho, "La Sensibilidad", formando "pendant" en el izquierdo "La teoría de las facultades del alma"; en un falso bolsillo del pantalón, "La Voluntad", excepto el "Libre Albedrío" que ocupaba un sitio indigno de su importancia filosófica; y allí, sobre el estómago, a mano, como puñal de misericordia, como recurso extremo, el "Discurso sobre el método", que, bien manejado, es un proteo multiforme, apto para satisfacer el programa entero.