Explore "Juvenilia" by Miguel Cané on Textopian. Read with annotations and highlights.
El retiro del doctor Agüero no mejoró la disciplina interna del Colegio. -- Estaba reservada esa difícil tarea a D. José M. Torres, que, con mano de hierro y cargando con la más franca y abierta odiosidad que es posible dedicar a un hombre, nos metió en vereda, nos domó a fuerza de castigos, transformando el encierro en la morada habitual de algunos de nosotros, privándonos de salida, levantando en alto, en fin, el principio de autoridad. De un carácter desgraciado, pues a la primera contradicción se ponía fuera de sí, dudo que haya tenido apetito un solo día durante su permanencia en el Colegio; oíamos a cada instante su voz de trueno rebotar en el eco de los claustros, vibrante e inflamada. En cuanto a mí, creo haber contribuído no poco a hacerle la vida amarga y le pido humildemente perdón, porque sin su energía perseverante, no habría concluído mis estudios, y sabe Dios si el sér inútil que bajo mi nombre se agita en el mundo no hubiera sido algo peor.
Pero antes de su ingreso, el Colegio fué regido algún tiempo por un sacerdote de quien tengo forzosamente que hablar tan mal, que me limito a designarle sólo por iniciales. D. F. M. era extranjero e ignoro por qué circunstancia un hombre como él, sin moralidad, sin inteligencia y desprovisto de ilustración, había conseguido hacerse nombrar Vicerrector del Colegio Nacional.